Reflexión acerca del primer convenio de Atlantic Fellows en Cuba

por Eleonore Bayen, Atlantic Fellow para la Equidad en Salud Cerebral del Global Brain Health Institute (en la foto arriba a la derecha)

Doce entre becarios, profesores y personal de cuatro de los programas de Atlantic Fellows (incluyendo el programa para la Equidad en Salud Cerebral, para la Equidad en Salud en el Sudeste Asiático, para la Equidad en Salud en Suráfrica, y el programa de Equidad Social) se embarcaron en una expedición pilota de aprendizaje de una semana en Cuba, del 5 al 12 de mayo de 2018, organizada por La Plataforma para la innovación y el diálogo con Cuba (Sarah Stephens, Justine Williams, Catherine Murphy y colaboradores), una plataforma creada con el propósito de fomentar conversaciones y una mayor colaboración entre Cuba y Atlantic Fellows. Este viaje experimental incluyó numerosas visitas de campo, reuniones con expertos cubanos, inmersión en la cultura y la economía cubanas, y momentos de reflexión entre los participantes y con el grupo de Sarah Stephens.

Visitar Cuba en medio de su proceso de transformación ofreció a Atlantic Fellows una intensa experiencia de aprendizaje multisectorial que permitió a los participantes descubrir y comprender la historia cubana y el período de transición actual. Los participantes pudieron aprender sobre las nuevas economías emergentes en Cuba, el vibrante arte cubano, el desarrollo de la investigación en las ciencias sociales y cómo los cubanos transforman su investigación en acciones, y las múltiples raíces del capital humano cubano y el espíritu cubano, ambos muy únicos.

La Plataforma facilitó y creó la oportunidad de instaurar conversaciones constructivas con economistas, sociólogos, médicos, cocineros, líderes comunitarios, activistas, investigadores, músicos, choferes de automóviles y autobuses, empresarios y empresarias. Visitas a la escuela de danza Lizt Alfonso, a la finca del Dr. Funes, a la cooperativa Velo Cuba, a la casa de la artista Sandra Ramos, al taller de restauración de autos Nostalgicar, a talleres transformadoras para mujeres, al Museo de la Alfabetización Cubana, al universo de jóvenes músicos de rap de La Habana, entre otras, fueron muy constructivas. Esta variedad de reuniones y escenarios proporcionaron discusiones de múltiples niveles, a veces en la forma de una especie de "laboratorio de vida social", abriendo nuevas puertas para la creatividad y las colaboraciones con Cuba y entre los miembros de los programas de Atlantic Fellows. Estas reuniones con personas muy generosas, con una pequeña parte de la vida social y económica de Cuba, donde el complejo pasado se mezcla con el presente período de transición, fueron muy conmovedoras. Salieron a relucir temas importantes que resuenan intensamente con los desafíos de los Atlantic Fellows y los objetivos de sus respectivos programas. Las discusiones actuaron como destellos que continuaron desencadenando la auto reflexión y la reflexión colectiva entre los Atlantic Fellows. Fue una oportunidad para compartir puntos de vista comunes y también opuestos, y llegar a un entendimiento mutuo entre los mismos miembros de los programas Atlantic Fellows y con las contrapartes cubanas.

Cuba es el lugar oportuno y perfecto para una conversación auténtica con todos y cada uno de los becarios de los programas Atlantic Fellows. Los Fellows son líderes emergentes con el objetivo de obtener experiencias de liderazgo, coraje e inspiración para su trabajo por sociedades más justas, más sanas e inclusivas en sus países de origen. La Plataforma (y muchos años de trabajo con Cuba llevado a cabo por Sarah Stephens y sus colegas) hicieron posible que los Atlantic Fellows recibieran una gran dosis de inspiración en un corto período de tiempo, mientras escuchaban ejemplos de vida y proyectos del excepcional pueblo cubano. Esto es extremadamente valioso e inspirador para los Atlantic Fellows que apuntan a la innovación social y enfrentan diversos e intensos desafíos en su país de origen con respecto a las desigualdades sociales y económicas, cuestiones de género y raza, falta de solidaridad, necesidades de apoyo para personas con demencia y sus cuidadores, necesidad de nuevos enfoques acerca del envejecimiento, cuestiones de organización de la atención médica, alfabetización, empoderamiento de las mujeres, promoción de una conciencia ecológica, y mucho más.

Estar expuestos a la realidad cubana actual, un increíble aglomerado de mucho más que la sola historia cubana, brindó oportunidades para que los Atlantic Fellows retrocedieran y reflexionaran sobre el liderazgo personal versus el liderazgo colectivo; hicieran una profunda inmersión en sus valores personales, creencias individuales, auto-compromiso y proyectos de vida como líderes emergentes de su propio país. Permitió también construir amistades entre los programas y sembrar semillas para interacciones futuras entre los diferentes programas de Atlantic Fellows, y entre los programas de Atlantic Fellows y Cuba a través de la Plataforma.

En un momento en que valores como el coraje, el compromiso, la resistencia, el medio ambiente, la solidaridad, el respeto y el apoyo a los más vulnerables de nuestros países son tan valiosos, y al mismo tiempo tan frágiles en todo el mundo, parece que Cuba de alguna manera nos cuestiona sobre posibles trayectorias inspiradoras con respecto a mantenerse creativos y con respecto a las actitudes hacia el cambio social. Es sorprendente, es paradójico para algunas personas, es ciertamente refrescante, y está sucediendo ahora en la Cuba de transición. Creo que ninguno de los participantes al salir de Cuba se sintió la misma persona que llegó a la isla. Las maletas estaban llenas de emociones, ideas, energía y coraje. Continuará la conversación con Cuba y los miembros de los programas de Atlantic Fellows y todos se sentirán más conectados y listos para trabajar en el futuro más estrechamente hacia la Equidad.

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Justine Williams