Cuba: ¿Laboratorio para modelos económicos alternativos?

Basado en una entrevista a Yociel Marrero Báez[1], conducida por Mariakarla Nodarse[2]

En el mundo entero un conjunto creciente de movimientos reclama un tipo diferente de economía. Algunos hablan de economía social y solidaria, mientras que otros enfatizan la economía comportamental, la economía verde (centrándose en las preocupaciones ambientales), o incluso la economía azul (con énfasis en los recursos oceánicos). Algunos, basándose en estos modelos, simplemente se refieren al movimiento de las "nuevas economías". Si bien la terminología y la diversidad de pensamientos son abundantes, existe un tema común: la urgencia de alejarse de una economía que prioriza el crecimiento a expensas del bienestar humano, y hacia un sistema que sea equitativo, ecológico e inclusivo.

Si bien encontrar evidencia de la destrucción ecológica y la precariedad social que existen bajo el actual sistema hegemónico global puede ser angustiosamente fácil, por su parte la creación de alternativas concretas es un desafío enorme. Pero en medio de historias globales de precariedad y cambio, vemos un camino para la experimentación: la Cuba contemporánea podría ser el laboratorio perfecto para el desarrollo y la implementación de alternativas económicas.

Hoy, Cuba se enfrenta a un conjunto de agudos desafíos económicos causados or una combinación de decisiones internas y condiciones externas: la escasez de bienes continúa, la emigración es alta y las desigualdades económicas están resurgiendo. En 2011, luego de que el presidente Raúl Castro anunciara que debían realizarse ciertos cambios para acelerar el desarrollo económico del país, pero preservando los valores éticos, sociales, políticos y económicos del socialismo, el gobierno cubano emitió líneas guías para la actualización del modelo económico con el objetivo de alcanzar una sociedad próspera y sostenible.

Pero el desafío actual no es desconocido al pueblo cubano que lleva mucho tiempo diseñando y rediseñando su nación para ajustarse al entorno que se transforma, como un pequeño Bonsai en el gran bosque de la economía mundial. Este momento ofrece la oportunidad de dar un salto transformador, más allá de los desafíos actuales y los errores que se han cometido en nombre del desarrollo en todo el mundo, y hacia un modelo cubano verdaderamente único con sostenibilidad y equidad en su núcleo. A medida que continúa el proceso de actualización del modelo económico, Cuba tiene la oportunidad de construir sistemas financieros y fiscales, y políticas de gestión de los recursos naturales que podrían convertirse en modelos para el mundo.

La innovación y la creatividad han sido siempre rasgos distintivos del pueblo cubano, que ha tenido que resolver problemas con recursos limitados. En el "Período especial" de escasez de petróleo y recursos provocada por el colapso de la Unión Soviética en la década de 1990, los cubanos construyeron un sistema de agricultura urbana de renombre mundial y fueron pioneros en la agricultura de bajos insumos. Hoy en día, muchos cubanos que comenzaron sus propios negocios a pequeña escala después de las reformas de 2011 están explorando formas de incorporar valores ecológicos y sociales en su trabajo. Una fregadora de autos en el este de La Habana ha desarrollado un sistema para filtrar y reciclar el agua para evitar que escurra hacia las áreas costeras; un salón de peluquería ofrece una oportunidad para que los peluqueros forjen comunidad y brinden capacitación a otros; un pequeño estudio recoge papel de desecho para reciclarlo y producir papel nuevo que puede ser utilizado por organizaciones cubanas sin fines de lucro para su trabajo.

Pero no todos tienen los conocimientos técnicos necesarios para llevar a cabo tales proyectos, o los conceptos para dar a sus esfuerzos un mayor significado. Para abordar esto, la Fundación Antonio Nuñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre (FANJ, una organización no gubernamental cubana) está organizando una conferencia sobre Recursos Naturales, Consumo, Responsabilidad y Nuevas Economías. El objetivo del evento (del 9 al 11 de mayo de 2018) es ampliar el discurso sobre estos temas, desarrollar conceptos y herramientas, y crear estrategias para proporcionar asistencia técnica.

Durante estos días, los participantes internacionales están invitados a unirse a investigadores cubanos, funcionarios del gobierno, propietarios de pequeñas empresas y los dirigentes de instituciones tributarias y bancarias en una conversación sobre el futuro global. Las palabras "responsabilidad" y "consumo" han sido incorporadas en el título de la conferencia para reconocer los cambios en las elecciones de consumo en Cuba y la creciente responsabilidad del individuo de trabajar junto a las comunidades y el gobierno para lograr la sostenibilidad y el bienestar.

A los participantes extranjeros se les pedirá que escuchen la realidad cubana, presenten sus ideas sobre alternativas y compartan ejemplos de proyectos realizados en sus países para lograr un consumo responsable y abogar por la equidad dentro de los sistemas sostenibles. Quizás las conversaciones que surjan impulsen la actualización de los sistemas económicos fuera de Cuba también.

 

«Solo lo genuino es fructífero. Solo lo directo es poderoso. Lo que otro nos lega es como manjar recalentado. Toca a cada hombre reconstruir su vida: a poco que mire en sí, la reconstruye» José Martí.

 

 

 

[1] Director del programa Consumo y Economía Responsables de la Fundación Antonio Nuñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre (FANJ)

[2] Asistente de Programa en la Plataforma

Justine Williams